miércoles, 16 de marzo de 2011

POEMAS DE PAOLA MUÑOZ

Foto Noticias 24
Personas en un refugio temporal en Catia – REUTERS/Jorge Silva

I.
“La emergencia se decreta
Y se previenen males”
El hombre y el hijo
corren tras el refugio,
No tienen tiempo de contar gotas.

El diez afecta a diez
multiplicados por diez;
Venezuela está al fondo
Y es hogar de peces;
el riesgo
es querer tener alas.

El niño escucha la fuente y digo:
El retraso del hombre está a deshora.


II.
Nosotros tres,
En el vértigo de la corriente,
sentimos el crujir de los cimientos.

La vaguada junta sus fuerzas,
hace retroceder y avanzar
¿a dónde?

“La Secreta Baja”
se acartona
en los pliegues de esta casa.

Nosotros tres
pensamos en una familia
como habitantes de este mundo;
nosotros tres
en La Secreta Baja,
nos entregamos al fenómeno,
nos entregamos, acaso,
a la esperanza, que,
a esta hora se desliza
terca y plateada
por la ventana rota
en la que serpentea el relámpago.

Hoy,
como hace días,
en nuestras cabezas rechinan
los gritos de los antepasados:
un abuelo pidiendo
que nos guardemos aquí
como un secreto vago.


III.
Mañana,
con esta voz que callada
se afianza y resiste
como el infortunio;
con el olor a café
que me viene de las memorias vivas
de aquello ya muerto;
con esta llovizna
que me inunda
honda y negra
negra y honda;
con esta decisión
de no abandonar los escombros,
me quedo aquí,
pensando en el hoy de mis días,
como un árbol que enraizado
se traga toda el agua que lo inunda.


IV.
La lluvia
borró toda huella.
Mis ojos abandonaron la inercia;
ya no hay interrupciones en esta visión.
El porvenir está debajo,
en esas fosas que nos igualan
con la minúscula comodidad
que da la muerte.

El lamento se sostiene.
Ojalá fuera débil como esta gota
que trata desesperada de sobrevivir
a la transparencia.
Empiezo a descreer.

Hoy evalúo mi luto,
soy tan opaca en esta casa sin huésped,
estoy tan ausente,
tan muerta como ellos,
sin embargo,
la vida me persigue hasta aquí.

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